miércoles, 16 de enero de 2013

No había vuelto hasta hoy

No había vuelto hasta hoy, porque el vuelo a Estados Unidos era tan largo que en el cuestionario que te hacen en el avión, decidí hacer la típica coña y marcar el sí a la pregunta de si llevaba conmigo cultivos genéticos o de enfermedades altamente contagiosas. Así que, nada más llegar, me retuvieron en el aeropuerto 12 horas. Después, cuando les intenté explicar que yo lo de los cultivos lo llevo fatal y que una vez me compré una planta en Ikea y se me murió en menos de un mes, un perro policía husmeó mi maleta y decidió que tenía algo sospechoso. Así que a los diez minutos llegó la autoridad en maletas, es decir, un armario empotrado hecho policía (mientras yo intentaba disuadir al chucho rascándole entre las orejas), y cuál sería mi sorpresa, que nada más abrir la maleta aparecieron dos detonadores del ejército español. “"Yo no los metí, no son míos"” gritaba un poco con la boquita pequeña mientras me esposaban, porque pensaba en que si el caso trascendía podría volver a España y posar en Interviú y forrarme y montar una pelu en Vigo (Pontevedra) como hizo la peluquera de Carril cuando la detuvieron en México. Así que me metieron en los calabozos de la comisaría del aeropuerto durante dos días. Esos días me tuvieron a donuts y cocacola que es la versión americana de tenerte a pan y agua. Obviamente, me puse como una vaca y mis abogados (que de repente me aparecieron cuatro, sin llamarlos ni nada) me dijeron que lo más recomendable era llevar a juicio a la policía americana por haberme provocado un ligero sobrepeso que según ellos se podía convertir en obesidad mórbida y que me podía llegar a morir o algo peor. Así que tras dos semanas, tuvimos el juicio y lo gané. En esos días me hice famosísima en todo el país, tanto, que Oprah Winfrey me llevó a su programa y la cadena de televisión Disney me ofreció protagonizar High School Musical 2458. Y cuando ya tenía firmado casi el contrato, aparecieron los Jonas Brothers que me pusieron una demanda por haberles usurpado su papel en el (nuevo?) musical de la cadena de Mickey y tras dos semanas de juicio decidí que ellos serían mejores capitanes del equipo de animadoras que yo y, exhausta, dejé todo el equipaje en Nueva York, me cogí un avión y me volví con lo puesto (y con unos michelines de regalo).